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La Copa América está en peligro

  • Nicolás La Rocca
  • 24 jun 2019
  • 3 Min. de lectura
El torneo continental sufre los peores promedios de presencia de público en los estadios, hasta el momento el más alto de la historia. Los precios caros y el despliegue futbolístico no ayudan al producto.

Por @nicolarocca___


La Copa América debería ser el certamen más atractivo del momento, pero los factores propios del mismo no ayudan: estadios vacíos, precios caros y partidos poco atractivos atentan a la competición de fútbol más antigua del mundo.



Uruguay y Ecuador, a estadio casi vacío.

Nada se parece esta edición del torneo a comparación de lo que fue la especial por el centenario en Estados Unidos 2016, que tuvo un promedio casi de 48.000 asistentes por partido, y la final albergada en el MetLife Stadium entre Argentina y Chile la presenciaron 81.000 espectadores. En un contexto donde la economía sudamericana sufre una creciente curva de devaluación financiera, el promedio de asistencia apenas supera las 25 mil personas, y las entradas en Brasil están alrededor de los R$300 que es casi un tercio de lo que es el sueldo mínimo en dicho país (R$998). Los estadios están casi vacíos, y hasta en los partidos que disputa la selección local no se los ve repletos.


Paraguay y Qatar debutaron en la Copa América con el Maracaná mudo.

Cabe destacar que para las economías latinoamericanas cada vez cuesta más planear un viaje y si se trata de uno con un evento deportivo de tal magnitud incluido, sería muy costoso. Las entradas para el partido de cuartos de final en el Maracaná entre Argentina y Venezuela (dos países que sufren tremendamente la devaluación de su moneda), las localidades más accesibles rondan los $4.900. En la goleada uruguaya por 4-0 ante su par de Ecuador fue el registro de asistentes, hasta el momento, más bajo de la competencia: 13.611 almas en el Mineirao de Belo Horizonte, cuando en el recinto pueden entrar 62.000 personas.



Las selecciones tampoco ayudan. Pareciera que ni a los equipos les importa competir. Desde Qatar y Japón que son poco convocantes y poco atractivos, hasta los equipos con más chapa como Argentina, Brasil o Uruguay que tampoco despliegan un espectáculo digno como para gastar tanto dinero en ello. Los partidos son medianamente aburridos y el público puede llegar a dudar a la hora de comprar una entrada. La selección anfitriona es silbada si no gana; los dirigidos por Lionel Scaloni no pueden consolidar una identidad de juego; Uruguay es más de lo mismo, aferrándose a la pelota parada para conseguir su resultado; selecciones como la boliviana, paraguaya, peruana o ecuatoriana que dejan mucho que desear; Qatar que la juega por su aerolínea que sponsorea la Copa y porque albergará el próximo Mundial en 2022 y Japón que llegó a tierras brasileras con un sub 23 para prepararse para sus Juegos Olímpicos en Tokio en 2020. Los únicos equipos que relativamente aportan un buen juego son Colombia y Chile, este último actual bicampeón.




Argentina es lo que se esperaba.

“Esta vez no somos candidatos como otras veces. La realidad es que la selección está pasando un tiempo de recambio, aunque vamos en busca de la Copa”, esto lo declaraba Lionel Messi, flamante capitán y goleador histórico de Argentina. El conjunto albiceleste se encuentra en un proceso de adaptación entre los referentes y los jugadores más nuevos, todos intentando acoplarse a las ideas de Lionel Scaloni.


La selección argentina comenzó su camino cayendo 2-0 ante Colombia en Salvador de Bahía y las críticas llovieron tras dicha derrota. Que el planteo no era el indicado, que no hay mediocampista de marca, que los jugadores no son los indicados, que los jugadores nuevos, que los viejos, que atacar, que defender, que el arquero. En resumen, lo mismo de siempre cada vez que Argentina pierde. La segunda presentación ante los paraguayos en Belo Horizonte fue un empate 1-1, y las críticas fueron idénticas tras el partido, aunque la única variante fue que los medios comenzaron a hablar de “internas” entre el plantel y el cuerpo técnico y que Scaloni se tiene que ir porque “no sabe nada”.


Sergio Agüero y Lionel Messi se abrazan tras el 2-0 a Qatar. Argentina está en cuartos de final.

El tercer encuentro del seleccionado argentino fue en Porto Alegre ante Qatar y fue victoria con goles de Lautaro Martínez y Sergio Agüero y en los programas más polémicos no se ve que pongan en duda el planteo del entrenador, pero si perdía se tenía que ir.


Argentina está en un proceso de recambio de jugadores y teniendo en cuenta que desde 2016 la AFA cambió el director técnico en un promedio de cada 10 partidos, podría ser hora de hacer un recambio de críticas y dejar trabajar al cuerpo técnico en paz sin tener que salir a cortar cabezas ante cualquier resultado adverso, porque también perder es parte del deporte, y a los argentinos les cuesta aprender esa parte.

 
 
 

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